II Encuentro frente a la Militarización

2 al 6 de octubre de 2008, La Esperanza, Intibucá, Honduras

Palmerola y las bases militares en Honduras, una larga historia que amenaza con continuar

Extractos de la participación de Berta Cáceres en la presentación del trabajo de las mesas regionales durante el II Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización. Una construcción historica del establecimiento de bases militares estadounidenses en Honduras.

La historia de las bases militares estadounidenses en Honduras data de casi 100 años, la cual comienza a finales del siglo pasado en el contexto de los enclaves bananeros y las guerras civiles que favorecieron al poder extranjero.

En 1954 cuando se dio la gran huelga en Honduras, huelga histórica en la que obreros, obreras, campesinos y campesinas en la Costa Norte alcanzaron enormes logros por derechos laborales contra las transnacionales norteamericanas. De forma paralela suceden los hechos con Jacobo Arbenz en Guatemala y se hace visible el levantamiento insurreccional de diferentes pueblos en América Latina. Esto incrementó la preocupación estadounidense con respecto a las operaciones políticas en Centroamérica que desencadeno la imposición de un protocolo militar en el mes de agosto, luego de más de 60 días de huelga.

Con este protocolo se establece el marco marco jurídico para el establecimiento de la base militar de Palmerola instalada en Honduras en 1983, aunado a esto en los 80\’ se refuerza dicho marco dando vía libre al uso del territorio hondureño como espacio de operación para tropas norteamericanas, con el aval y firma del ex presidente de Honduras Roberto Suazo Roso Cordoba, el embajador de Estados Unidos de ese entonces John Dimitri Negroponte y el jefe de las fuerzas armadas Gustavo Alvarez Martinez

John Dimitri Negroponte reconocido por ser el responsable de masacres en Honduras e impulsor de la instalación de bases militares como el CREM que actualmente ha sido recuperada por el movimiento campesino del Aguan. El CREM se constituyo como base para el entrenamiento de tropas con batallones que operaban en El Salvador y Guatemala, también fue usada para el entrenamiento de la contra, ejercito paramilitar que involucraba civiles hondureños en una lucha contra los hermanos y hermanas del pueblo nicaragüense, como lo indica Berta Cáceres “en un conflicto que no era de nosotros”.

Luego, bajo el gobierno del presidente José Simón Azcona se firma otro protocolo con los Estados Unidos, en el cual se indica que las bases militares estadounidenses en Honduras tienen un carácter provisional. Sin embargo los antecedente y hechos presentes indican una voluntad de permanencia de bases militares en suelo hondureño.

“Pero ya tenemos casi 100 años de tener marines gringos contra los que lucho en los años 20 nuestra compañera Visitación Padilla, que fue de las primeras que convoco a movilizaciones en la Costa Norte contra los marines yanquis, y actualmente esa base es como un mall, permanecen no menos de 500 soldados gringos y pensamos que se están re acomodando ante la presión de que Palmerola se convierta en una tierra para cultivos agrícolas destinada a la gente de Comayagua, o que se haga un aeropuerto civil”.

Aunque la comunidad de Comayagua actualmente viene siendo protagonista de un doble desplazamiento, por una parte desde la base de Palmerola se anuncia la ampliación del muro existente aludiendo “amenaza de acciones terroristas” en la eventual construcción de un aeropuerto, y por otro lado los pobladores están siendo desalojados por el proyecto del Plan Puebla Panamá del canal seco. La comunidad de Comayagua viene librando una lucha muy fuerte, que ha logrado recientemente que el congreso nacional de Honduras no permita el funcionamiento de al menos una parte de Palmerola.

Aunque el gobierno norteamericano pronuncie que saldrá de Honduras cuando el pueblo o el gobierno lo solicite, “realmente hay un montón de mecanismos que amarran este tema a través de una seguridad nacional, y seguridad de los Estados Unidos en Honduras”. Al respecto, recientemente la agencia de “desarrollo” norteamericana USAID ha levantando una campaña ofreciendo a 50 o más municipios de Honduras financiamiento por el monto de U$ 30.000 a las organizaciones comunitarias u ONGs que firmen un convenio en el cual la organización se suma a la lucha antiterrorista que libra los Estados Unidos.

Por otra parte en la base militar de Palmerola se levanto un muro fortalecido recientemente que significa la permanencia de la base por un tiempo indeterminado. Se ha anunciado la instalación de una base militar en la región indígena de la Mosquitia que amenizara a todos los pueblos indígenas que están ubicados en esa región, en general a todo el país y a la región Mesoamericana. Y una semana antes a su salida del ex embajador de Estado Unidos en Honduras Charles Ford visito la comunidad de Marcala, ha 25 kilómetros de la Esperanza (sede del II Encuentro por la desmilitarización) y anuncio el interés de Estado Unidos por reactivar la base militar ubicada a 25 kilómetros de los llanos de San Antonio en una ejercicio conjunto con el ejercito Canadiense, en el contexto del convenio firmado en la administración de Ricardo Maduro con los presidentes de Centroamérica para conformar un ejercito regional centroamericano con tropas norteamericana y canadienses que trabajarían en “la supuesta lucha contra la naturaleza porque dicen que es para ayudas en desastres naturales”.

Frente a todo esto “la posición de las organizaciones, del movimiento popular indígena comunitario ha sido que se cierre la base militar y que fuera gringos de Honduras\”, Cáceres hizo un llamado a los asistentes del Encuentro para que el día lunes todas y todas expresen con fuerza y energía la consigna \“gringos basura fuera de Honduras\”.

Última modificación: 5 de octubre de 2008 a las 01:10
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